Huertos cerrados: la poda como herramienta para mejorar luz, calibre y productividad

En frutales de frutos secos como nogales, avellanos, almendros y pistachos, la poda no debe entenderse simplemente como una forma de reducir kilos, sino como una herramienta estratégica para regular la carga, mejorar la iluminación y favorecer la ventilación del huerto.

Según los especialistas consultados, un huerto excesivamente cerrado puede perder eficiencia productiva: la falta de luz en el interior de la copa afecta la actividad y estructura del árbol, mientras que una menor ventilación puede favorecer problemas sanitarios.

Vittorio Bianchini, productor y asesor en frutos secos, destaca que una poda bien diseñada permite mantener un equilibrio entre producción y calidad. La decisión debe partir de un diagnóstico del huerto y considerar el tamaño y la estructura del árbol, buscando que la luz llegue a las zonas productivas.

Por su parte, Gabino Reginato, investigador y académico de la Universidad de Chile, explica que la luz es fundamental para que la planta produzca los azúcares y compuestos de reserva necesarios para el desarrollo y calidad de los frutos. Cuando la copa se encuentra demasiado cerrada, disminuye la penetración de luz y se pierde potencial productivo.

La poda también permite regular la carga frutal. Una menor cantidad de frutos puede traducirse en un mejor calibre, especialmente cuando existe una alta competencia por recursos dentro del árbol. Sin embargo, la intensidad de poda debe ajustarse a cada especie, variedad, edad, estructura y objetivo productivo.

En el caso de los nogales, por ejemplo, se plantea la necesidad de mantener copas iluminadas y ventiladas, mientras que en avellanos y pistachos también resulta fundamental evitar excesos de densidad que dificulten la penetración de luz y la aplicación de productos fitosanitarios.

Los especialistas coinciden en que no existe una “receta” única para podar. La estrategia debe definirse antes de intervenir el huerto, considerando la proyección de producción, el equilibrio entre crecimiento vegetativo y fruta, y las condiciones particulares de cada plantación.

En definitiva, podar no significa necesariamente producir menos: una poda bien planificada puede permitir producir fruta de mejor calibre y calidad, mantener una copa más iluminada y ventilada y favorecer la productividad del huerto en el largo plazo.

Fuente: LUN